El portal de la diversidad LGTBI+ en la empresa by FELGTBI+

Hortensia García, premio Working for Diversity 2026: “La inclusión no es una moda, es una forma más justa y humana de trabajar”

Impulsar políticas de diversidad e inclusión en sectores históricamente masculinizados exige constancia, convicción y una voluntad real de cuestionar inercias profundamente arraigadas. Hortensia García lo sabe bien. Desde su trabajo en Votorantim Cimentos, ha liderado iniciativas para fomentar la igualdad de oportunidades, aumentar la presencia femenina en entornos técnicos y operativos y consolidar el compromiso de la compañía con la diversidad LGTBI+.

 

Transformar un entorno tradicionalmente masculinizado

Uno de los principales retos a los que se ha enfrentado ha sido romper dinámicas muy asentadas en el sector industrial. Desde estereotipos asociados a determinados puestos hasta modelos de liderazgo y comunicación considerados durante años como “la norma”.

“En estos entornos, la diversidad a veces se percibe como algo ajeno al negocio”, explica. Por eso, uno de los primeros desafíos fue demostrar que la inclusión no es un elemento accesorio, sino una palanca real de desempeño, sostenibilidad y seguridad.

A ello se suma otro aspecto fundamental: generar espacios donde las personas puedan mostrarse tal y como son. “El objetivo es que cualquier persona pueda acudir cada día a su puesto de trabajo sintiéndose segura, sin miedo a juicios o consecuencias”, señala.

En Votorantim Cimentos, este proceso ha requerido un importante trabajo de sensibilización y liderazgo interno. Porque, como defiende García, el cambio cultural no ocurre de un día para otro, sino a través de la coherencia entre lo que una organización comunica y lo que realmente hace.

Avanzar donde parecía difícil hacerlo

Entre los logros que más valora destaca el haber contribuido a transformar una realidad históricamente compleja dentro del sector cementero. Cuando comenzaron a trabajar de forma estructurada la diversidad en la compañía, las mujeres representaban apenas el 12 % de la plantilla. Actualmente, esa cifra alcanza el 16 %, situándose por encima de la media del sector en España, que en 2025 se encontraba en el 13,7 %.

Aunque reconoce que, visto desde fuera, el avance puede parecer moderado, insiste en contextualizarlo dentro de un entorno tradicionalmente masculinizado. “El mayor orgullo no es solo el dato cuantitativo, sino todo el camino recorrido para situar la diversidad en la agenda y abrir conversaciones que antes no existían”.

Para García, este tipo de cambios requieren tiempo, trabajo colectivo y una visión a largo plazo. Porque la inclusión, afirma, “no va de resultados inmediatos, sino de construir bases sólidas para un futuro más justo, representativo y sostenible”.

La diversidad LGTBI+ como prioridad estratégica

Hoy, asegura, la diversidad LGTBI+ forma parte de las prioridades estratégicas de la empresa. Y no únicamente desde el plano discursivo, sino integrada en las políticas internas y en la propia concepción del bienestar y la seguridad psicológica dentro del entorno laboral.

“Cuando hablamos de diversidad, en realidad estamos hablando de derechos humanos”, subraya. El objetivo, explica, es garantizar que todas las personas puedan desarrollarse profesionalmente siendo quienes son y en igualdad de oportunidades.

El proceso para llegar hasta ahí ha sido progresivo y muy consciente. Por un lado, vinculando la diversidad con los propios objetivos de negocio y demostrando cómo los entornos inclusivos favorecen el compromiso y la atracción de talento. Por otro, implicando al liderazgo en el respaldo visible y activo de estas políticas.

Feminismo y diversidad LGTBI+: luchas conectadas

Para García, las políticas feministas y LGTBI+ no pueden abordarse por separado. “El feminismo no es una cuestión exclusiva de las mujeres, sino un enfoque transformador que interpela a toda la organización”, afirma.

La interseccionalidad ocupa un lugar central en su visión de la diversidad. Muchas mujeres del colectivo LGTBI+, recuerda, afrontan una doble discriminación derivada tanto de su condición de mujeres como de su orientación sexual o identidad de género.

Las barreras históricas que han enfrentado las mujeres en los entornos industriales —invisibilidad, falta de referentes o sesgos en los modelos de liderazgo— guardan paralelismos con muchas de las experiencias del colectivo LGTBI+. Por eso, considera que trabajar culturas inclusivas tiene un impacto transversal sobre toda la organización.

Hormigoneras arcoíris: visibilidad en plena industria

Una de las iniciativas más visibles impulsadas desde Votorantim Cimentos ha sido la campaña de las hormigoneras decoradas con los colores de la bandera arcoíris.

La idea nació de una pregunta sencilla: cómo trasladar el compromiso de la empresa con la diversidad LGTBI+ a un entorno industrial donde este tipo de mensajes no son habituales.

“Queríamos lanzar una señal clara, tanto hacia dentro como hacia fuera”, explica. Las hormigoneras, presentes en pueblos, ciudades y obras de todo tipo, se convirtieron así en un símbolo reconocible y cercano.

El impacto superó las expectativas iniciales. Internamente, la campaña generó conversación y sentimiento de reconocimiento. Externamente, permitió abrir diálogos con clientes, proveedores y comunidades locales, demostrando que la diversidad también tiene espacio dentro de la industria.

Junto a ellas, la empresa también ha impulsado hormigoneras violetas con mensajes de rechazo a la violencia de género, reforzando así un posicionamiento más amplio en favor de la igualdad y los derechos humanos.

La diversidad en los entornos rurales

Para Hortensia García, llevar mensajes de apoyo y visibilidad LGTBI+ a entornos rurales resulta especialmente importante. Cree que introducir estos mensajes en espacios cotidianos —como una hormigonera recorriendo un pueblo o trabajando en una obra municipal— ayuda a normalizar la diversidad y a generar conversaciones que de otro modo probablemente no existirían.

En este contexto, vincula esta realidad con el fenómeno del sexilio: la situación que lleva a muchas personas LGTBI+ a abandonar sus lugares de origen para poder vivir con libertad.

Por eso, considera que la presencia visible de símbolos de apoyo puede tener un enorme impacto emocional y social. “Transmiten un mensaje muy sencillo pero muy poderoso: aquí hay espacio para ti”.

Aprender desde la escucha y la mejora continua

Programas como EMIDIS o Yes We Trans han sido, según explica, herramientas clave para seguir avanzando en diversidad e inclusión.

En el caso de EMIDIS, destaca especialmente el valor de contar con una auditoría externa que permita analizar con honestidad la situación real de la organización. “No se trata solo de obtener un sello, sino de entender qué estás haciendo bien, qué necesitas mejorar y hacia dónde quieres avanzar”.

Por su parte, Yes We Trans le ha permitido profundizar en la sensibilización y en la necesidad de diseñar acciones alineadas con la realidad de las personas trans, evitando enfoques superficiales o simplificados.

Ambos programas le han reafirmado en una idea fundamental: avanzar en inclusión requiere tanto estructura y diagnóstico como empatía, formación y capacidad de escucha.

Reconocimiento a un trabajo colectivo

Hortensia García vive cualquier reconocimiento recibido por este trabajo con emoción, pero también como una responsabilidad compartida.

“Este camino no se recorre sola”, afirma. Por eso insiste en poner en valor a todas las personas que, desde distintos espacios dentro de la organización, contribuyen a impulsar el cambio y lo interpreta como un reconocimiento al compromiso colectivo de Votorantim Cimentos.