La familia de origen es el ámbito donde más violencias reciben las mujeres LTBI+

Según el informe elaborado por la Federación Estatal LGTBI+ y el grupo de investigación DiViSAR de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) denuncia que la familia de origen es el ámbito más violento para las mujeres LTBI+ y donde antes se empieza a sufrir violencia. Así se desprende de la investigación Cartografía de las violencias contra las mujeres LTBI+ en España, estudio pionero en España sobre violencias contra mujeres LTBI+, elaborado por la Federación Estatal LGTBI+ y el grupo de investigación DiViSAR de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Las conclusiones revelan que, para las mujeres lesbianas, trans, bisexuales, intersexuales, asexuales o pertenecientes a otras disidencias, la familia es la “zona cero” de la violencia, donde se inician las agresiones desde la infancia que operan como un mecanismo de control de lo que “se espera” de una mujer.

La familia actúa como primer núcleo de imposición de la endo-cisheteronormatividad y de los roles de género tradicionales. Lo hace tanto a través de la violencia física directa (palizas y golpes bajo la justificación de educar o abuso sexual intrafamiliar) como a través de violencia psicológica (discursos de rechazo, vergüenza, exigencias de ocultamiento o la negación explícita de parejas y de la maternidad no gestante, entre otras).

El análisis revela también que, a diferencia del espacio público, donde las agresiones suelen ser episódicas, la violencia familiar es continua. Según explica la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, en el caso de las mujeres LTBI+, “a nivel psicológico, es devastador que los espacios y las personas que deberían garantizar el cuidado y la seguridad sean quienes ejercen la violencia. Además, dejan a la víctima sin un hogar seguro al que regresar en la edad adulta, lo que hace más difícil, enfrentar las situaciones de violencia”, explica.

Violencia sistémica orientada a “corregir”

La investigación revela que las mujeres LTBI+ sufren violencia a lo largo de toda la vida, en todo tipo de entornos y a manos de todo tipo de actores. Las agresiones contra mujeres LTBI+ constituyen una violencia sistémica orientada al control y a la corrección normativa.  Tal y como explica Cristina Álvarez, vocal de feminismos de la FELGTBI+, “el patriarcado nos castiga tanto por nuestro género, como por desafiar la endo-cisheteronormatividad, que son los pilares que sostienen el sistema de dominación masculino”.

Según el informe, la violencia contra estas mujeres se desarrolla en tres esferas críticas: el círculo íntimo (donde familiares y parejas castigan a quienes rompen con los roles tradicionales de género, sexualidad y corporalidad); el círculo comunitario (caracterizado por la exclusión de los espacios seguros) y el círculo institucional (donde los prejuicios médicos y la falta de protección institucional dejan a las víctimas desprotegidas y permiten impunidad a quien ejerce la agresión).

“Entornos que para otras mujeres pueden ser seguros tras sufrir una agresión, como la familia de origen o el sistema médico, son también perpetradores de la violencia en el caso de las mujeres LTBI+. Por este motivo, reconocer estas violencias es imprescindible para prevenirlas, registrarlas y garantizar una atención adecuada. La respuesta debe incorporar una perspectiva interseccional y tener en cuenta las distintas experiencias de las mujeres LTBI+”, explica Iglesias.

En este sentido, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+ expone que “la violencia contra las mujeres LTBI+ sigue insuficientemente visibilizada y registrada”. “Necesitamos protocolos adaptados y respuestas institucionales adecuadas para no generar nuevas violencias a través de profesionales que no reconocen las agresiones, instituciones que revictimizan y víctimas que no encuentran protección”, denuncia.

Cómo y dónde se ejerce la violencia y qué consecuencias tiene

Según el informe, la violencia contra las mujeres LTBI+ adopta formas específicas: violaciones correctivas; negación de la identidad (deshumanizar a la víctima o cuestionar nuestra condición de mujer para legitimar la agresión); chantaje con salida forzada del armario (utilizan el miedo a revelar la orientación o la identidad para ejercer control); control de los afectos y del cuerpo (presión para ocultar la pareja, modificar la expresión de género o renunciar a la propia identidad).

Además, al margen de la familia, revela otros ámbitos especialmente violentos para las mujeres LTBI+ como los centros educativos (acoso sistemático, insultos, humillaciones y tocamientos sexuales no consentidos minimizados por parte del profesorado); las relaciones afectivo-sexuales (coacción, chantaje y presión para mantener relaciones sexuales sin deseo); y el trabajo (violencia ejercida por el resto de la plantilla y superiores).

De la investigación se desprende también que existen consecuencias físicas más allá de los golpes. Las conclusiones demuestran que el miedo, el rechazo y la hipervigilancia afectan al bienestar emocional y físico de estas mujeres de por vida. Así, se evidencia que la violencia deja huella en forma de ansiedad, vergüenza, inseguridad, aislamiento, dudas sobre la propia identidad y miedo constante al rechazo.

También tiene consecuencias físicas como migrañas, contracturas, opresión torácica, problemas gastrointestinales y dolor crónico asociado a las violencias sexuales. Además, genera dificultades para confiar en profesionales sanitarios lo que provoca retrasos en la atención médica y necesidades de salud desatendidas.

Nota de prensa.

Cartografía violencia contra mujeres LTBI+ Informe ViolenciaMujeres LTBI+ 5 DE NOV