“Me gustaría que las intersexualidades dejaran de ser un secreto”

El año temático de la Federación Estatal LGTBI+ está dedicado a visibilizar las realidades intersex y a reivindicar los derechos humanos que siguen siendo vulnerados cada día.  En este contexto, Luc Vañó, coordinadore del año temático de la FELGTBI+, comparte su experiencia como persona intersex y reflexiona sobre la diversidad corporal, el impacto del secretismo y la necesidad de visibilización y apoyo social. En esta entrevista, aborda los desafíos legislativos, médicos y familiares que enfrentan las personas intersex, así como la importancia de tener referentes y espacios seguros para romper mitos y estigmas. 

Las realidades intersex están invisibilizadas. Para quien no lo sepa, ¿cómo le explicarías a alguien qué significa ser una persona intersex?

La definición es que ser intersex es algo puramente corporal, que no tiene que ver con la identidad de género ni con la orientación sexual, aunque muchas veces se confunden o se entremezclan. Tiene que ver con el cuerpo y con aquello con lo que una persona nace: es biológico. Es cuando naces con características sexuales que no encajan con lo masculino o lo femenino canónico. Es diversidad corporal.

La Federación Estatal LGTBI+ dedica su año temático a las realidades intersex. En el anuncio se insistió en la invisibilidad (y la importancia, por ende, de la visibilidad). ¿Qué efectos ha tenido esa invisibilidad en la vida de las personas intersex a lo largo de los años?

Lo que no es visible no existe. Y la invisibilidad es una forma de violencia: impide que podamos identificarnos, que se nos reconozca y que se garanticen nuestros derechos.

Durante años, esa falta de reconocimiento de nuestras realidades ha permitido discriminaciones, intervenciones médicas no consentidas y exclusión social que, a día de hoy, se siguen produciendo. Por eso es fundamental la visibilidad.

¿Por qué decís que las intersexualidades han sido excluidas de los discursos médicos, sociales, educativos y legislativos?

Las intersexualidades han sido excluidas porque históricamente se han mantenido en el secretismo. Sus realidades se han relegado casi exclusivamente al ámbito médico y, en muchos casos, al familiar, donde han estado rodeadas de tabú y silencio.

Si saliéramos del ámbito médico, se conocería más. Al reconocerse, romperíamos los mitos y el estigma que existe.

Las intersexualidades, por el modo en que están definidas, rompen un poco el sistema en el que vivimos, el sistema binario. 

¿De dónde viene ese tabú?

Ese tabú viene otra vez del ámbito médico. Se sigue tratando a las intersexualidades como enfermedades, y al considerarlas así, el mensaje que se transmite es: “que no salga de aquí”. Y si la persona afectada no lo sabe, pues mucho mejor. Ya que reconocerlo y hablarlo públicamente haría que muchas cosas se cuestionaran.

Siguiendo con el ámbito médico, ¿qué tipo de cirugías o prácticas se siguen realizando hoy? 

Las prácticas más habituales son cirugías “normalizadoras” en la primera infancia. Se siguen practicando aunque depende de los hospitales. Habrá hospitales más sensibilizados, pero por norma general hay muy poca sensibilización, visibilización y formación. Falta mucha formación en el ámbito sanitario para que no se sigan realizando estas cirugías, porque se llevan a cabo para normalizarnos dentro de un sistema binario. No suelen responder a una urgencia vital, sino a criterios estéticos o sociales.

Dentro de los grupos de personas intersex hay personas que trabajan en el ámbito sanitario y sabemos que se siguen haciendo. La ley tiene una coletilla que dice: “Se prohíben las cirugías excepto si el médico lo considera necesario o hay riesgo para la salud”. A esa coletilla es a la que se acogen. Esa coletilla es la que habría que eliminar, porque realmente las cirugías son cirugías normalizadoras, no son de vital importancia. Las cirugías suelen hacerse en los primeros dos años de vida, no más, porque también dicen que si la criatura es más grande lo va a recordar. Juegan con esa franja de edad para que tampoco tengas recuerdos. Siendo bebé, si tu padre, madre o tus adres no te dicen “de bebé te operaron”, no sabes nada.

De todos modos, no todas las intersexualidades se detectan al nacer. Hay bebés que nacen con una genitalidad normativa y los encasillan en una casilla u otra, pero cuando crecen es cuando se dan cuenta. Por ejemplo, en la pubertad, cuando a la persona no le baja la regla, o los testículos no han descendido del todo, que desarrolle más vello corporal siendo mujer cis o que le crezcan los pechos siendo hombre cis, entre otras diversidades corporales que se pueden dar. 

¿Qué impacto dejan estas intervenciones en la vida adulta: en el cuerpo, la salud, la identidad o la autoestima?

El impacto puede ser muy profundo y atravesar distintas dimensiones de la vida adulta. En el plano físico, algunas personas viven con secuelas de las intervenciones: pérdida de sensibilidad, dolor crónico, problemas hormonales o infertilidad.

En el plano emocional y psicológico, muchas personas coinciden en sentimientos de soledad, aislamiento y confusión. Crecer sin información clara sobre lo que ha ocurrido en tu propio cuerpo puede generar desconfianza, vergüenza o dificultad para construir una autoestima sólida.

En cuanto a la identidad, cuando se han tomado decisiones irreversibles sin consentimiento, puede aparecer la sensación de no haber podido participar en algo tan fundamental como la definición de tu propio cuerpo.

Evidentemente, cada persona tiene su propia vivencia, pero muchas comparten la experiencia de no encajar, de sentir que hay algo que se les ocultó o que no pudieron decidir.

También mencionáis que muchas familias recibieron información incompleta o alarmista. ¿Qué necesitan realmente las familias cuando nace un bebé?

Podrían ofrecerles información clara, rigurosa y no alarmista. La información es incompleta porque, muchas veces, desde la parte médica no se tiene la información adecuada y lo único que se transmite es peligro:  “esto es un caso muy extraño, tu criatura va a morir”. 

Las familias necesitan más apoyo social, que las deriven a asociaciones, que escuchen otras vivencias, que no se queden solo con la parte médica. Dentro de las asociaciones también tenemos madres de personas intersex, y ellas decían que las familias buscan información por Internet y es así como logran dar con las asociaciones, pero las familias que no tengan esa inquietud o dudas se quedan solo con las recomendaciones médicas.

Desde la parte médica también te dicen que, si no operas al bebé, va a tener problemas de identidad o confusión en el futuro. Mi madre siempre decía que no creía en los médicos, y eso lo decía cuando yo ya era una persona adulta. Con el tiempo entendí por qué. A pesar de que siguió sus recomendaciones, incluso las orientadas a “normalizar” mi cuerpo para evitar supuestas confusiones futuras, mi vida no encajó en el guión que le prometieron.

En mi caso personal, mi madre recibió mensajes muy alarmistas al nacer yo. Le dijeron que no viviría más de una semana. Durante años yo crecí con explicaciones que no tenían que ver con la intersexualidad, porque ni siquiera se conocía ese término en mi entorno. Solo más adelante, al conocer qué son las intersexualidades, empecé a comprender lo que había ocurrido y a cuestionar la narrativa que había recibido.

Has remarcado la importancia de las asociaciones. Cuando una familia llega a ellas, ¿qué se va a encontrar?

Sobre todo, apoyo: apoyo tanto psicológico como en su proceso de acompañamiento. Es muy importante que las familias puedan acompañar a esas criaturas. En el caso de mi madre, ella estuvo ahí, pero si hubiera estado en contacto con asociaciones, el acompañamiento habría sido diferente y más informado.

Yo noto una violencia en el hecho de que no hayamos podido hablar de esto claramente. Y no era porque ella no quisiera; mi madre siempre me decía: “¿Te cuento un secreto?” y luego te decía: “Mejor no te lo cuento, porque si te lo cuento dejará de ser secreto”. Siempre había algo que quería contarme, pero mi madre se fue con muchos secretos.

Me gustaría que el año temático de la FELGTBI+ sirviera para que las intersexualidades dejaran de ser un secreto, para que dejen de estar únicamente en el ámbito médico y salgan a la sociedad. Que sea algo que no se viva como un secreto, porque el secretismo es algo que atraviesa profundamente a las intersexualidades.

¿Qué retos enfrentan las personas intersex en la actualidad?

Necesitamos sensibilizar más a la sociedad. 

Y respecto al tema legislativo, a la hora de registrar a un bebé intersex, sigue habiendo una problemática. La ley, de momento, permite dejar un año el registro en blanco, pero al cumplirse ese año tienes que registrarlo. 

Además, existen desafíos relacionados con la salud, como el acceso a atención médica respetuosa y la protección frente a intervenciones quirúrgicas no consentidas, y con la identidad y los derechos humanos, incluyendo la necesidad de reconocimiento, visibilidad y autonomía en la toma de decisiones sobre el propio cuerpo.

Desde tu propia vivencia o desde tu trabajo activista, ¿qué te habría gustado escuchar o saber cuando eras peque o adolescente?

Me habría gustado que me explicaran la verdad con naturalidad, sin miedo, sin ocultamientos, y que me dieran la posibilidad de entender lo que pasaba en mi propio cuerpo. Sobre todo, me habría gustado sentir que no era algo vergonzoso, sino simplemente una forma más de existir.

Y para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría enviar a las personas intersex que nos pueden estar leyendo?

Que pregunten, si sienten que pueden hacerlo. Que pregunten a sus familias, que investiguen, que cuestionen. Y, sobre todo, que se permitan preguntarse qué significaban realmente esas visitas médicas periódicas.

No todo el mundo está preparado para hurgar en el pasado, y es cierto que puede doler. Cada persona tiene su tiempo. Pero, para mí, intentar recuperar la memoria ha sido una forma de reparación.

Porque no saber también duele. Y poder reconstruir tu historia, aunque sea compleja o dolorosa, puede ser profundamente reparador. Es una manera de volver a tomar las riendas de tu propia vida.

¿Y al resto?

Que haya un poco más de empatía. Todas las personas somos diversas, y los cuerpos son hermosos tal y como son. Que abramos la mirada, que no nos quedemos viendo solo dos cajitas y pensando que todo lo que se salga de ellas es horrible o monstruoso. La diversidad es muy bonita.

Por último, este es el portal de Referentes. ¿Por qué son importantes los referentes intersex y cuáles has tenido tú?

Los referentes son importantes porque son visibles públicamente y te puedes ver reflejade en sus historias. A mí me ha ayudado a reconocerme, a verme. Si no tienes referentes, todo es muy difícil. Se vive con más aislamiento y más dudas. En cambio, la visibilidad genera comunidad, identidad y autoestima. Y no solo son importantes para las personas intersex. También ayudan a que la sociedad comprenda mejor nuestras realidades y desarrolle más empatía.

Para mí, algunos referentes serían Camino Baró, Jordi Suárez y Yolanda Melero. A nivel internacional, Vincent Guillot.