El activismo LGTBI+ perdió en 2022, con el fallecimiento de Juan Andrés Teno, a una de sus grandes figuras en la lucha por la igualdad y la visibilidad de la diversidad familiar.

Juan Andrés fue delegado regional de Málaga de la Asociación de Madres y Padres Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (Galehi) y coordinador del Grupo de Familias de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales,  Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+).

Empezó su relación con Tomás Narbona en 1996. La legislación no se lo puso fácil al principio, ya que en España estaba prohibido el matrimonio entre personas del mismo género y también la adopción. Tras la aprobación del matrimonio igualitario, se casaron e iniciaron los trámites para adoptar a Tristán, su hijo. Hoy hablamos con Tomás sobre su familia y el trabajo de Juan Andrés, para recordar su legado y los inicios de su activismo en diversidad familiar en este mes del Orgullo 2023 en que las familias LGTBI+ tienen un especial protagonismo.

¿Qué legado ha dejado Juan Andrés al colectivo?

Juan Andrés dejó un legado bastante grande para el colectivo. Siempre trabajó en defensa de nuestras familias para que estuviéramos presentes y se nos tuviera en cuenta. Trabajó en la escuela, formando al profesorado y participó en la creación de la ley LGTBI de Andalucía. Siempre estuvo al frente y orgulloso de todo lo que había conseguido.

Coordinó el Grupo de Familias de la Federación Estatal LGTBI+ y organizó de manera activa la jornada anual que aún se sigue celebrando sobre la diversidad familiar. Juan Andrés puso en primer plano la importancia de nuestras familias y nuestra visibilidad. Fue un logro del cual se sentía muy orgulloso.

 

Juan Andrés solía decir que nuestros menores tienen el activismo en su ADN, ¿por qué?

Porque forman parte del colectivo LGBTI+. Independientemente de su propia orientación sexual o identidad de género, al ser nuestros hijos, forman parte del colectivo y son activistas, participan en eventos como el Orgullo y defienden su tipo de familia.

¿Pueden ser víctimas también del odio contra el colectivo?

Puede repercutirles, sí. Mi hijo ha sido educado desde pequeño y estoy alerta ante cualquier manifestación de homofobia que pueda afectarle.

Juan Andrés era un gran defensor de la educación en diversidad en la escuela, ¿por qué era para él tan importante?

Porque la formación en diversidad es crucial desde la educación infantil en las escuelas. Nuestras familias no están reflejadas en los libros de texto y esto puede originar que la infancia de las familias LGTBI+ piense que sus familias no son normales, cuando lo son tanto como cualquier otra.  Es fundamental que se trate el tema de la diversidad en todas las etapas educativas y que el profesorado esté formado al respecto. Muchos profesores carecen de conocimiento sobre cómo abordar este tema. Hay familias que se niegan a, como dicen,“que se adoctrine” a sus hijos. No se dan cuenta de que también forman parte de la diversidad.

¿Qué implicación tenía Juan Andrés a nivel personal en la educación en diversidad en la escuela?

Juan Andrés comenzó dando formación en el colegio de Tristán, de nuestro hijo, al darse cuenta de que no se estaba haciendo nada al respecto. Empezó a hacer cuentacuentos y creó materiales educativos sobre diversidad. A raíz de esa implicación que tenía en nuestra escuela, le llamaron otros centros escolares y, a través de la delegación de Educación de la Junta de Andalucía, cuando gobernaba el PSOE, organizó talleres de formación en Granada, Jaén, Almería, Cádiz y Málaga, nuestra ciudad. También daba charlas en el centro de formación del profesorado a las que asistían unos 300 profesionales de la educación.  Algo de eso ha quedado porque uno de los institutos en los que trabajaba, el Instituto Alfaguara, le ha concedido este mes de junio uno de sus premios “Imparable”.

 

¿Echáis o echábais algo de menos en vuestra familia para vivir en igualdad?

Estar representados en la escuela. Mi familia no aparece reflejada en los libros de texto, ni es una realidad de la que se hable en general en ese entorno. Por eso, siempre íbamos los dos, mi marido y yo, a todas las reuniones y actos del colegio, para que se nos viera porque lo que no se ve, no existe. Es importantísimo que las familias LGTBI+ estemos dentro del AMPA y en los consejos escolares para hacer que se cumpla la ley y se aborde el tema de la diversidad en la escuela, porque es obligatorio, la ley así lo recoge así

¿Os casasteis tras la aprobación del matrimonio y empezasteis los trámites de adopción, os sentisteis discriminados en algún momento del proceso?

En nuestro caso nos trataron maravillosamente, tanto la trabajadora social, como la psicóloga que nos hizo la evaluación. El proceso se nos hizo eterno porque queríamos al niño ya, pero en realidad fue relativamente rápido. Pasaron 3 años desde que iniciamos el proceso hasta que tuvimos a Tristán. De hecho, a modo de anécdota, la psicóloga que nos evaluó lleva a su hijo al colegio de Tristán y juegan juntos. Siempre dice que “quién nos iba a decir que nuestros hijos iban a jugar juntos en el parque”. Tristán es feliz, está contento con tener dos padres, le digo que es lo que le ha tocado, dos padres. Conoce su historia de adopción.

El activismo no solo se hace en las manifestaciones, ¿cómo lo vivíais en el día a día en vuestra familia?

Haciéndonos visibles, yendo al colegio para que se viera que somos una familia LGTBI+. Me consta que había también una familia de dos madres, pero nunca las ví. Es importante que se nos vea, no tenemos que escondernos.

 Este año es el año temático de Familias LGTBI+ y tienen una especial relevancia en el Orgullo, ¿qué le parecería a Juan Andrés?

Estaría encantado. Siempre ha trabajado para que las familias LGTBI+ se tengan en cuenta y para que se nos escuche dentro de la Federación.

¿Qué te ha aportado a nivel personal compartir estos años de activismo con Juan Andrés?

Juan Andrés lo hacía todo bien.  Ha sido un continuo enriquecimiento. No solo en el activismo, en todos los aspectos de la vida. Ahora le echo de menos continuamente y muchas veces pienso qué haría él en esta situación, cómo actuaría.

¿Qué recuerdos especiales compartiste con tu marido durante su activismo?

Yo desempeñaba más el papel de acompañante y cuidador de Tristán cuando él trabajaba en esto o viajaba a Madrid. Celebramos con gran alegría cuando finalmente pudimos casarnos. Fue un hito importante y, por otro lado, también fue un paso crucial que la ley LGTBI+ de Andalucía protegiera a nuestro hijo como parte del colectivo.

En el activismo, también hubo momentos difíciles, ¿cómo los vivisteis?

Cualquier forma de agresión homofóbica de la que teníamos conocimiento nos afectaba. El simple hecho de caminar de la mano por la calle representaba un riesgo. Cualquier persona podía agredirnos, no solo físicamente, sino también con insultos.

Afortunadamente, nunca nos sucedió. Desde que Tristán llegó a nuestras vidas, vecinos que no conocíamos nos paraban por la calle para felicitarnos. Incluso personas desconocidas del vecindario todavía me saludan. Como la homofobia no está bien vista, nunca se atreven a decirnos nada directamente, aunque lo piensen. Se hace cuando se sienten respaldados por un grupo mayor.

Sí que recuerdo que, tras una charla sobre el Día de la Familia en la escuela de Tristán, una madre se quejó al director porque no quería que su hijo recibiera información sobre diversidad. Nos lo contó el director después, sin embargo, él le dijo que tenía la ley de su lado para poder ofrecer ese tipo de formación.